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Categoría: Proyectos

Andamio suspendido para la rehabilitación del hastial de un convento

En la calle Sor Angela de la Cruz, nº4 de Sevilla encontramos la entrada a un antiguo palacio de la familia Alcázar que posteriormente pasaría a los condes de Miraflores y en la que nacería el poeta sevillano Fernando Villalón.

Su humilde portada de sillares de piedra da entrada al vestíbulo. En su interior se encuentra la Casa Madre de la ¨Compañía de la Cruz de Sevilla¨, un convento que congrega a un amplio grupo de hermanas cuya misión es la de dar de comer al hambriento, vestir al desnudo, buscar casa a los peregrinos, visitar y cuidar a los enfermos y velarlos sacrificando su reposo. Una congregación muy querida en Sevilla por su dedicación, constancia y ayuda de todo tipo a los más necesitados. Mencionar que actualmente están superando un brote de coronavirus que ha afectado a más de cien hermanas y en el que no ha fallecido ninguna, eso será nunca mejor dicho, porque Dios ha querido.

Para el montaje del andamio, en esta ocasión, vamos a diseñar una estructura un tanto especial por el emplazamiento del que parte y por las condiciones en las que se realiza el montaje. Se pretende rehabilitar el hastial de una cubierta a dos aguas con fuertes pendientes, se realiza un montaje suspendido ya que el paramento a intervenir se sitúa sobre una cubierta de fibrocemento que no podemos ni tan siquiera tocar.

Para la ejecución del montaje comenzaremos con la instalación de una torre en un patio del convento que da a la vertical de la zona a intervenir hasta alcanzar la altura de la cubierta por uno de sus laterales. El otro lateral tendrá un montaje más laborioso pues parte de una estructura situada sobre cubierta de teja, en la que se apoya con la ayuda de sacos terreros. Para poder realizar el montaje, nos vemos obligados a instalar un pasillo con el propio andamio, de cuyo extremo se descuelgan los pies que servirán de apoyo a las vigas de celosías y que a su vez se soportan en la torre instalada en el patio.

En estas vigas de celosía se colocan el resto de pies que conforman el ancho del hastial a intervenir y se recrece la estructura hacia arriba y hacia abajo para alcanzar toda la superficie a rehabilitar.

Este trabajo sale de las configuraciones tipo que aporta el fabricante, nos vemos obligados a realizar un proyecto que incluye un plan de montaje debido a la complicación del mismo y un cálculo de la estructura conforme establece la norma. Nuestro Servicio 360º, incluye un departamento técnico con un personal altamente cualificado en el diseño y desarrollo de estructuras que nos permite la ejecución de cualquier tipo de andamio por muy complicada que resulte su configuración.

Plano del montaje del andamio suspendido para la rehabilitación del hastial de un convento

Comprobación estructural del montaje del andamio suspendido para la rehabilitación del hastial de un convento

Fotos del montaje del andamio suspendido para la rehabilitación del hastial de un convento

La familia Espinos, tres generaciones.

A principios de enero de 1984 comienzo a trabajar en Alquiansa, una pequeña empresa de suministro y montaje de andamios y alquiler de puntales metálicos telescópicos, que da servicios al sector de la construcción.

Los inicios fueron difíciles, estábamos en una profunda crisis económica que afectó al mundo de la edificación y éramos una empresa que surgía de la nada, pero con ganas de trabajar y llegar lejos. Nuestras instalaciones constaban solamente de una pequeña nave de 200m² en la calle C, nº82 del Pol. Industrial Navisa en Sevilla.

El gerente, Casimiro López Lazcoz, un vasco venido a Andalucía como delegado de un importante fabricante nacional de medios auxiliares para la construcción e industria, comienza su andadura en solitario y me recluta para su equipo. Hoy 37 años después sigo ligado a esta sociedad, que me ha permitido desarrollarme como profesional y expresar libremente mis ideas y opiniones.

Hemos pasado años de crisis y bonanzas, la Expo del 92, que nos servirá de catapulta, la crisis económica del 1992 que durará hasta 1996, el boom de la construcción, la crisis económica que comienza en otoño del 2007 y que ha durado prácticamente 10 años, y ahora la crisis sanitaria del coronavirus. Pero seguimos luchando y tirando hacia delante como el primer día.

Durante mi vida laboral he trabajado para infinidad de obras y con un sinfín de clientes, he visto desaparecer muchos de ellos y unirse y refundarse sociedades para crear las grandes empresas de la construcción que han llegado a nuestros días.

Pero hay una familia, que ha conservado durante todos estos años una continua relación cliente-proveedor con nuestra empresa. Son los Espinosa, padre, hijo y ahora el nieto, se han mantenido en el sector durante todo este tiempo y hemos trabajado en innumerables obras de rehabilitación del centro histórico de Sevilla.

En 1958, Manuel Espinosa Díaz comienza a realizar trabajos como contratista en el mundo de la construcción, durante años había sido encargado de obras y decide dar un paso adelante para trabajar por su cuenta.

Los inicios siempre difíciles, se ven avalados por su experiencia y maestría en el oficio y no le faltarán los encargos.

Trabajará en la rehabilitación de los edificios del centro histórico y pronto se hará cargo del mantenimiento de distintas instituciones religiosas.

Son otros tiempos, en los que la forma de realizar las obras, los medios auxiliares y la seguridad eran relativos a la hora de llevar a cabo los trabajos.

Se utilizan andamios y puntales de madera con prácticas tradicionales, los andamios se construyen con un entramado de palos unidos con cuerdas que se fijan a los paramentos de fachada mediante mechinales, que se abren en los muros, tablones de madera harán las veces de plataformas de trabajo.

Recuerdo la figura de Manuel siempre acompañado de su hijo Fernando, un joven algo mayor que yo, visitando nuestras instalaciones para realizar algún pedido.

En 1991, Fernando Espinosa Herrojo, se hace cargo de la empresa y nos realizará continuas peticiones de andamios para los distintos trabajos que acometen. Esta empresa familiar, con personal propio de amplia experiencia, siempre ha buscado el buen hacer y el acabado de los proyectos que realizan.

En ocasiones se han documentado para devolver a su estado original, edificios en que las décadas de los 60 y 70 del pasado siglo fueron presa de la especulación como el situado en calle Velázquez esquina con calle O´Donnell.

O las continuas intervenciones en el convento de la Plaza Virgen de los Reyes con la recuperación de su mirador e intervenciones en su espadaña, cúpula y los trabajos de restauración llevados a cabo en el interior de la iglesia.

En la rehabilitación de las fachadas de la iglesia de la Hermandad de la Vera Cruz y en el montaje y la colocación del retablo cerámico que se sitúa en el lateral de calle Baños.

En los trabajos de restauración de la fachada principal de la Hermandad de la Caridad en la que han aparecido frescos originales en su cornisa.

En la actualidad, su hijo, Fernando Espinosa Contreras, pide paso y es el encargado de la gestión y ejecución de las obras, decir en su favor que conserva el buen hacer y la dedicación de su padre y de su abuelo y la preocupación y el esmero en el desarrollo de los trabajos que lleva a cabo.

Y como él me dice, si no llego a conocer a su sucesor será porque yo no quiera, pues si retraso mi retiro puede que lo consiga.

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