Categoría: Proyectos

Andamio para la restauración de un pináculo de la catedral de Sevilla

La Comisión Provincial de Patrimonio ha aprobado con carácter de urgencia la intervención en el pináculo de la esquina sureste del cuerpo gótico. Su mal estado, debido a la inestabilidad de los múltiples elementos salientes y a la arenización de la piedra, han provocado desprendimientos de fragmentos de un gran volumen, que han caído sobre el lucernario situado sobre las bóvedas y que cubre el pasillo semicircular de la Sala Capitular, además esta es una zona de paso obligada en las visitas programadas sobre las cubiertas de la catedral, por lo que ha sido necesario acelerar la restauración.

Recibimos este encargo de emergencia para montar un andamio en el perímetro de dicho pináculo que permita acceder a todo su contorno para someterlo a una consolidación general y restaurar las piezas ornamentales más deterioradas.

Han sido múltiples las intervenciones en pináculos y arbotantes que hemos llevado a cabo a lo largo de los años en la catedral de Sevilla, sobre todo los situados en las caras norte y sur, pero nunca encontramos uno con tantas dificultades para el montaje de los andamios:

  • Diferentes cotas entre sus cuatro caras que didicultan el replanteo del conjunto.
  • Un arbotante transversal que divide una de sus caras y las diferentes alturas de replanteo en ambos laterales.
  • Un lucernario que impide el apoyo de los pies teniendo que utilizar vigas de celosía para salvarlo y trasladar el pie del extremo.
  • Una escalera de husillo que desciente a la cubierta inferior trasera situada a 7.50m por de bajo y que corta el paso del andamio.
  • La existencia de elementos salientes y entreantes que se disponen en los cuatro ejes del pináculo y las gárgolas que se proyectan al exterior.

La dificultad de crear una estructura simétrica que nos permita enmarcar en su centro el pináculo nos lleva a desarrollar un andamio un tanto especial. Rodear con pequeñas torres las caras con sus entrantes y salientes hubiera supuesto el uso de un sinfín de elementos y tener que salvar todos los salientes que se disponen aleatoriamente en toda su altura.

Nos valdremos de los complementos que nos ofrece el sistema para ir adaptándonos a todos los niveles de trabajo, en esta ocasión se hace imprescindible el uso de plataformas de cruce, marcos salvacornisas, marcos de escaleras, soportes intermedios, montantes y demás accesorios del sistema.

Por último utilizamos una malla que cubra todo su perímetro durante la intervención a realizar.

Plano del montaje del andamio para la restauración del pináculo junto a la sala capitular de la catedral de Sevilla.

Fotos del montaje del andamio para la restauración del pináculo junto a la sala capitular de la catedral de Sevilla.

Pináculos, arbotantes y gárgolas en la arquietectura gótica.

Tras el ¨Arte Románico¨ que se desarrolla en la Europa occidental entre los siglos XI al XIII, aparece el ¨Arte Gótico¨, que se inicia en Francia a mediados del siglo XII y perdurará hasta principios del XVI.

La Basílica de Saint-Denis será el punto de partida de este movimiento que comenzará su construcción en 1140.

El término Gótico lo emplearán los artistas del Renacimiento italiano en sentido peyorativo haciendo referencia al arte de los Godos o bárbaros que se desarrollará en la Europa de la baja edad media y al que menospreciaban en comparación del arte grecolatino que se impondría durante el periodo renacentista.

Pero en el arte gótico y especialmente en su arquitectura, se realizará una revolución en las estructuras de los edificios y concretamente en la construcción de sus catedrales que anteriormente nunca se había visto. El uso del arco ojival, (que se empezaría a utilizar en el arte musulmán desde el siglo IX arco túmido) y el desarrollo de nuevas técnicas constructivas que permitirán la sustitución de los pesados muros con mínimas aperturas, que soportaban las sólidas bóvedas de cañón en el Románico, por ligeras construcciones con esbeltos pilares que proyectan sus cubiertas hacia el cielo soportadas por arcos apuntados y bóvedas de crucería. Los antaño muros de piedra pasan a ser bellas vidrieras y rosetones, donde se busca a Dios con la elevación de sus construcciones y con la luz que inunda los templos, pues para los arquitectos del gótico, ¨Dios es la luz¨, y ellos la utilizan con toda su gama de colores y matices.

¿Pero qué sostiene la esbeltez de estas construcciones y el empuje de sus cubiertas?.

Las bóvedas góticas no trabajan a compresión como las románicas, sino a tracción, evitando las presiones laterales, transmiten los esfuerzos de las cubiertas en puntos concretos provocando un equilibrio que convierten las fuerzas oblicuas en verticales, para ello los arcos ojivales y las bóvedas de crucería transmiten los empujes laterales al exterior mediante los arbotantes, que son arcos rampantes que conectan con los contrafuertes que transmiten dicho empuje a la cimentación. Sobre estos se disponen los pináculos que cumplen una doble función, dar mayor altura al edificio y estilizar su imagen pues su forma piramidal o cónica suele ser decorada con motivos vegetales y aportar peso al contrafuerte para centrar las fuerzas verticales y contrarrestar los empujes laterales, permitiendo la elevación de las construcciones y la práctica desaparición de los paramentos que serán ocupados por grandes vidrieras y rosetones que dejarán paso a la luz.

Las gárgolas se utilizan para la evacuación del agua de lluvia de los tejados al exterior, usándose en ocasiones el extradós de los arbotantes como canal de conducción de las cubiertas superiores, suelen presentar formas grotescas y tenían la función simbólica era proteger el templo de los pecadores.

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